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El Nobel incómodo de María Corina Machado

María Corina Machado nació en Caracas en 1967. Es ingeniera industrial y desde hace más de veinte años se ha dedicado a luchar por la democracia en Venezuela. Fundó la organización Súmate para promover el voto ciudadano y más tarde creó el partido Vente Venezuela, con el que se convirtió en una de las voces más firmes contra el chavismo y contra Nicolás Maduro. Su discurso siempre fue claro: defender la libertad, denunciar la corrupción y exigir elecciones limpias. Eso le costó persecución, amenazas y finalmente la inhabilitación para competir en las elecciones presidenciales de 2024. Después de denunciar fraude, tuvo que esconderse y escapar de Venezuela en una operación secreta. Llegó a Curazao y luego a Oslo, donde recibió el Premio Nobel de la Paz en 2025. Su historia es la de una mujer que arriesgó su vida por la libertad de su país. El Comité Noruego del Nobel explicó que el premio se le otorgó por su “incansable labor en la promoción de los derechos democráticos del pueblo venez...

Democracia liberal versus democracia progresista, entre el individuo y el colectivo

Aunque debo admitir que muchas veces la democracia es tomada como una de las peores formas de gobierno de una nación —pues puede prestarse a un mal manejo de la administración del poder, o permitir que personajes popularmente conocidos, pero sin preparación política, lleguen a presidir el Estado—, en esencia sigue siendo un sistema que busca que un pueblo se gobierne a sí mismo. Sin embargo, creo que se debe hacer una distinción entre diferentes tipos de democracias. La democracia no funciona de la misma manera en todas las naciones independientes del mundo; ni siquiera comparten los mismos tiempos en la ocupación de cargos públicos, ni poseen las mismas instituciones y organismos democráticos, ni garantizan el mismo grado de participación ciudadana. Dicho de otro modo, existen diferentes tipos de naciones con sus diferentes tipos de democracias, cada una empleada por sus representantes según lo consideren adecuado para el ejercicio del poder. Un ejemplo claro es comparar la democracia...

La chispa inicial: un ensayo sobre creación, libertad y humanidad

A veces me encuentro pensando en algo que parece sencillo, pero que en cuanto lo desarrollo abre una serie de preguntas profundas sobre Dios, la creación y mi propia existencia. Desde niño aprendí la idea de que Dios crea a cada ser humano de manera individual, casi como un artesano que nunca se detiene, que moldea una vida distinta cada instante. Sin embargo, al estudiar textos bíblicos, acercarme a la tradición judía y leer filosofía, comencé a preguntarme si esa imagen es la única posible. Partiendo de la premisa de que creemos en un Dios creador, y que el ser humano es creación divina, surge una pregunta que me acompaña desde hace tiempo: ¿somos creación divina porque Dios nos crea individualmente, o somos creación divina porque Él hizo a Adán y Eva y somos sus descendientes? Esta duda abre un espacio distinto para pensar la relación entre Dios, la vida humana y la libertad. Cuando leo el Génesis, encuentro que Dios crea a Adán y a Eva y les otorga la capacidad de multiplicarse. Es...

¿Qué le vamos a hacer? La resignación mexicana

No imaginaba esta postura que, al parecer, no solo comparte el hombre que conocí hoy, sino muchas personas más. Iba en un taxi rumbo a casa cuando surgió una de esas conversaciones que a veces se sienten incómodas: la política. No porque el tema lo sea, sino porque, en un México tan polarizado, es difícil opinar sin que aparezca el descontento o la discusión. El señor comenzó a hablar de lo caro que está todo, del gobierno, de la gente, de cómo nada cambia. Uno de esos diálogos donde todos tenemos algo que decir, pero nadie quiere decirlo por completo. Entre risas y bromas sobre el futbol, de pronto soltó una frase que me quedó dando vueltas: “Así vivimos los mexicanos, ¿verdad? Vivimos bajo el ‘¿qué le vamos a hacer?’, si así nos tocó vivir.” Seguí escuchando en silencio mientras el camino avanzaba y la ciudad se movía afuera de la ventana. Pero esa idea no se me quitaba de la cabeza. ¿De verdad no podemos hacer nada? ¿Ya nos jodimos porque “así nos tocó vivir”? Y pensé que, quizá, es...

De la inocencia a la conciencia

Al leer Génesis me di cuenta de algo que me voló la cabeza. Adán y Eva no necesariamente son personas individuales, sino representaciones de la humanidad en su estado más primitivo e inocente. Adán podría ser el hombre-niño, inocente, sin conciencia moral ni autocrítica, y Eva la fuerza que despierta esa conciencia. Juntos atraviesan el momento en que la humanidad comienza a percibir el bien y el mal. Antes del fruto, la desnudez de ambos no generaba vergüenza; no existía miedo ni juicio. Todo era natural, como la infancia: un estado en el que aún no se distingue entre lo que está bien o mal. El fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal no es un acto sexual, ni un pecado literal, se trata del despertar de la conciencia moral. Al probarlo, Adán y Eva dejan atrás la inocencia. Descubren la vergüenza, perciben su vulnerabilidad y comprenden que sus actos tienen consecuencias. Lo que antes era natural, ahora puede evaluarse, juzgarse y decidirse. Con ese conocimiento llega tambié...

Crecí, y ellos también

Hoy vi a una madre gritarle a su hijo. Eso me transportó a mi infancia. No cómo un mal recuerdo, sino como una nostalgia del niño que ya no soy, y los padres que ya no son. Mis padres son diferentes conmigo ahora, porque soy un adulto, porque yo soy diferente. Me aman, lo sé porque lo siento, y me aman diferente, lo sé porque lo vivo. No es menos amor, ni menos compromiso, solo es diferente, porque ellos son diferentes y porque yo lo soy también, porque yo también los amo, pero los amo diferente, a que cuando niño un día los amé. Porque de niño me curaban la rodilla cuando me lastimaba, y hoy me sanan las heridas que otras situaciones me ocasionan, no son daños físicos, sino sanaciones en mi alma. Y mis padres me criaron con lo mucho y poco que sabían. Porque crecí y aprendí, que mis padres no son más que niños grandes, que tuvieron que crecer y actuar diferente porque ahora ellos tuvieron niños pequeños que cuidar. Porque ellos se divierten, juegan y sonríen, ambos lloran, se sienten ...